Recursos de salud

EPOC y biomasa: el pulmón que se destruye cocinando con leña

Enfermedades crónicas — Dr. Salvador Contreras Cornejo

En México, millones de personas cocinan con leña o carbón en espacios cerrados o mal ventilados. Ese humo, inhalado durante años, daña los pulmones de la misma manera que el tabaco. El resultado es EPOC: una enfermedad pulmonar crónica que no tiene cura pero sí tratamiento efectivo.

La enfermedad pulmonar obstructiva crónica, conocida como EPOC, es una de las enfermedades respiratorias crónicas más frecuentes en México. A diferencia de otros países donde el tabaquismo es la causa principal, en regiones rurales como el corredor Apatzingán-Tepalcatepec la exposición al humo de biomasa es el factor de riesgo más importante, especialmente en mujeres adultas mayores que han cocinado con leña durante décadas.

Qué le pasa al pulmón con el humo de biomasa

El humo de leña, carbón, bagazo de caña y otros materiales orgánicos contiene partículas finas y gases irritantes que, inhalados de forma crónica, generan inflamación persistente en los bronquios y alvéolos pulmonares. Con el tiempo esa inflamación destruye el tejido elástico del pulmón y estrecha las vías aéreas. El resultado es un pulmón que ya no puede vaciarse completamente: el aire queda atrapado y cada vez se necesita más esfuerzo para respirar.

Este proceso es lento, progresivo e irreversible en el tejido ya dañado. Pero puede frenarse si se reduce la exposición y se inicia tratamiento a tiempo.

«Muchas mujeres mayores en la región llevan años sin poder subir una escalera sin ahogarse y lo atribuyen a la edad o al corazón. A veces es el pulmón, y a veces es el humo de toda la vida.»

Síntomas que deben evaluarse

La tos crónica con flemas, especialmente en las mañanas, es uno de los primeros síntomas de EPOC y generalmente se ignora durante años. La falta de aire con esfuerzos que antes no la generaban, los silbidos al respirar y las infecciones respiratorias frecuentes también son señales de que el pulmón está afectado. El diagnóstico se confirma con una espirometría, una prueba sencilla que mide cuánto aire puede soplar el paciente y con qué fuerza.

Qué puede hacerse

El primer paso es reducir la exposición: mejorar la ventilación de la cocina, usar estufas ahorradoras de leña o cambiar a gas cuando sea posible. El tratamiento farmacológico incluye broncodilatadores inhalados que abren las vías aéreas y mejoran la calidad de vida de forma significativa. En algunos casos se agregan corticoides inhalados o combinaciones según la severidad. Las vacunas contra influenza y neumococo son parte del manejo porque las infecciones respiratorias son la principal causa de descompensación.

Por qué no esperar

El EPOC diagnosticado tarde, cuando el daño ya es severo, tiene opciones de tratamiento más limitadas y peor pronóstico. El diagnóstico temprano, aunque la enfermedad no tenga cura, permite frenar su avance, reducir las exacerbaciones y mejorar la calidad de vida de forma real y sostenida.

Si tiene tos crónica, falta de aire o antecedente de exposición prolongada a humo, el Dr. Contreras puede evaluarle con espirometría.

Consultar por WhatsApp Agendar consulta

Dr. Salvador Contreras Cornejo

¿Tiene dudas sobre
su caso específico?

La información de este artículo es orientativa. Para diagnóstico y tratamiento personalizado, agende su consulta directamente con el Dr. Contreras.

Agendar consulta o preguntar por WhatsApp →

Descubre más desde Dr. Salvador Contreras Cornejo

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo