Enfermedades crónicas — Dr. Salvador Contreras Cornejo
El colesterol alto no duele, no marea, no da fiebre. No tiene síntomas. Y esa es exactamente la razón por la que miles de personas en México lo tienen elevado sin saberlo, mientras aumenta silenciosamente el riesgo de infarto y evento vascular cerebral.
El colesterol es una sustancia grasa necesaria para el funcionamiento normal del cuerpo: forma parte de las membranas celulares, interviene en la producción de hormonas y vitamina D, y es esencial para la digestión. El problema no es el colesterol en sí, sino el exceso y el tipo que se acumula en las arterias.
LDL, HDL y triglicéridos: las diferencias que importan
El colesterol LDL es el que se deposita en las paredes de las arterias formando placas que con el tiempo las estrechan y endurecen. Entre más alto el LDL, mayor el riesgo cardiovascular. El colesterol HDL tiene el efecto contrario: ayuda a limpiar el colesterol de las arterias y transportarlo al hígado para eliminarlo. Entre más alto el HDL, mejor. Los triglicéridos son otra grasa en sangre que cuando están elevados, especialmente junto con LDL alto y HDL bajo, multiplican el riesgo.
El objetivo del LDL no es el mismo para todos los pacientes. Para alguien sin factores de riesgo puede aceptarse un LDL de hasta 130 mg/dL. Para un paciente que ya tuvo un infarto o tiene diabetes con daño en órgano blanco, el objetivo puede ser menor de 70 mg/dL.
Quiénes deben hacerse el perfil lipídico
Todos los adultos mayores de 35 años deberían tener al menos un perfil lipídico de referencia. Con mayor frecuencia si hay antecedentes familiares de infarto o evento vascular cerebral antes de los 55 años, si hay diabetes, hipertensión o sobrepeso, si el paciente fuma, o si ya hay enfermedad cardiovascular establecida.
Qué cambia con la dieta y qué no
La dieta puede reducir el LDL entre un 10 y un 20% en la mayoría de los pacientes. Reducir grasas saturadas de origen animal, eliminar grasas trans de productos procesados, aumentar fibra soluble de avena, leguminosas y verduras, y limitar alcohol y azúcares tiene efecto real. Pero hay pacientes cuyo colesterol es predominantemente genético, y en esos casos la dieta sola no es suficiente y el tratamiento farmacológico es necesario.
Las estatinas son los medicamentos más utilizados para reducir el LDL. Son seguros, eficaces y tienen evidencia sólida de reducción de eventos cardiovasculares. Suspenderlos porque el colesterol bajó con el medicamento es uno de los errores más comunes: el medicamento funciona precisamente porque se toma de forma constante.
Si no sabe cuál es su colesterol o quiere revisar su riesgo cardiovascular, el Dr. Contreras puede evaluarle.
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