Enfermedades crónicas — Dr. Salvador Contreras Cornejo
La diabetes tipo 2 puede estar presente durante años sin dar señales claras. Para cuando el paciente siente algo, el daño ya lleva tiempo acumulándose en riñones, ojos, nervios y corazón.
Esta es una de las características más peligrosas de la diabetes tipo 2: no duele. No avisa. No interrumpe el día. El paciente se siente bien, come normal, trabaja, duerme, y mientras tanto la glucosa elevada va dañando estructuras que no se regeneran fácilmente.
En Apatzingán y en toda la región, la diabetes es una de las enfermedades más frecuentes en consulta. Y uno de los problemas más comunes es que el diagnóstico llega tarde, cuando ya hay complicaciones.
Por qué la diabetes no duele al principio
La glucosa elevada daña los vasos sanguíneos y los nervios de forma lenta y progresiva. Este proceso no genera dolor inmediato. Los nervios que deberían alertarle al cuerpo sobre el daño son precisamente los primeros en afectarse, lo que crea un círculo silencioso: el daño avanza sin que el paciente lo perciba.
Los riñones pueden perder hasta el 40% de su función antes de que aparezcan síntomas. La retina puede sufrir cambios irreversibles sin que la visión se altere de forma obvia. Los nervios de los pies pueden estar dañados mucho antes de que aparezca el hormigueo o la pérdida de sensibilidad.
Señales que sí pueden aparecer y se ignoran
Aunque la diabetes no duele directamente, sí puede dar señales que el paciente suele atribuir a otras causas. Orinar con frecuencia, especialmente de noche. Sed persistente que no se calma bien con agua. Cansancio sin razón clara. Heridas que tardan más de lo normal en sanar. Visión borrosa intermitente. Hormigueo o adormecimiento en los pies.
Ninguna de estas señales es exclusiva de la diabetes, pero cuando aparecen juntas o de forma persistente, merecen una glucosa en ayuno o una hemoglobina glucosilada. Son estudios simples, económicos y que pueden cambiar el rumbo de la enfermedad si el diagnóstico llega a tiempo.
Qué pasa si no se trata
Las complicaciones de la diabetes no controlada son concretas y prevenibles. Enfermedad renal crónica que puede llegar a diálisis. Pérdida de visión por retinopatía diabética. Neuropatía periférica con dolor crónico o pérdida de sensibilidad. Pie diabético con riesgo de amputación. Infarto al miocardio y evento vascular cerebral con mayor frecuencia que en la población general.
Estas complicaciones no son inevitables. Son el resultado de años de glucosa mal controlada. Y la mayoría se puede retrasar o evitar con diagnóstico temprano, tratamiento adecuado y seguimiento médico constante.
Lo que sí puede hacer hoy
Si tiene más de 40 años, sobrepeso, antecedentes familiares de diabetes o alguna de las señales mencionadas, lo más útil que puede hacer es hacerse una glucosa en ayuno. No requiere síntomas. No requiere sentirse mal. Solo requiere la decisión de saber.
Si ya tiene diagnóstico de diabetes y no tiene control médico regular, este es el momento de retomarlo. Nuestra página de diagnóstico de diabetes en Apatzingán explica en detalle los estudios necesarios, los criterios de control y cómo es el seguimiento con internista. El control de glucosa, presión arterial, función renal y colesterol en el paciente diabético no es opcional: es lo que separa a quien vive bien con diabetes de quien acumula complicaciones sin saberlo.
Si tiene dudas sobre su glucosa o quiere una valoración completa, el Dr. Contreras puede orientarle en consulta.