
Cuidados paliativos — Dr. Salvador Contreras Cornejo
Medico internista y paliativista — Clinica Medica del Valle, Apatzingan, Michoacan
Hay familias que llaman desesperadas porque su ser querido, que llevaba dias en cama sin hablar, de pronto se levanto, pidio de comer, reconocio a todos y parecio perfectamente lucido. Horas despues, fallecio. Nadie les habia explicado que eso podia pasar.
En el lenguaje coloquial de los cuidados paliativos hispanohablantes ese fenomeno tiene nombre: el Hijo de Bilbao. La expresion alude a ese familiar que viaja desde lejos —imaginemos, desde Bilbao— justo a tiempo para ver al paciente en un momento de aparente mejoria, y que entonces duda de si el diagnostico era correcto, de si realmente el enfermo esta terminal, o de si el equipo medico no se equivoco. Es una metafora tan grafica que se ha instalado en la practica paliativa hispanohablante como referencia obligada.
Que es realmente lo que ocurre
En la literatura medica anglosajona este fenomeno se conoce como terminal lucidity (lucidez terminal) o pre-death surge. Se describe como un periodo transitorio de mejoria inesperada del nivel de conciencia, capacidad comunicativa, orientacion y en ocasiones incluso del apetito, que puede ocurrir horas o pocos dias antes del fallecimiento de pacientes con enfermedades terminales avanzadas.
Se ha documentado en pacientes con demencia avanzada, cancer en etapa terminal, enfermedades neurologicas degenerativas, sepsis refractaria y falla organica multiple. El mecanismo exacto no esta completamente dilucidado, pero se plantea que puede relacionarse con una redistribucion transitoria del flujo sanguineo cerebral, una liberacion de neurotransmisores como consecuencia del proceso de muerte celular, o una reduccion temporal del edema cerebral en las horas previas al fallecimiento.
Por que importa clinicamente
El fenomeno del Hijo de Bilbao tiene implicaciones muy concretas en la practica paliativa:
1. Genera confusion diagnostica en la familia
Cuando la familia ve al enfermo lucido, hablando, pidiendo comida o reconociendo a personas que no reconocia desde hace semanas, la interpretacion natural es que «se esta recuperando». Esto puede llevar a solicitar suspension de la sedacion paliativa si ya se habia iniciado, a pedir traslados urgentes al hospital, o a cuestionar la decision de no reanimacion. Sin una explicacion previa adecuada, el duelo anticipatorio de la familia queda interrumpido de forma abrupta por una esperanza que no corresponde a la realidad clinica.
2. Puede generar conflictos con el equipo de salud
Si el clinico no anticipa esta posibilidad a la familia, la mejoria transitoria puede interpretarse como un error diagnostico o como negligencia (“nos dijeron que se iba a morir y miren como esta”). Esto genera tension, desconfianza y en ocasiones demandas de cambio de plan de cuidados que no son congruentes con la situacion real del paciente.
3. Es una oportunidad clinica unica
Paradojicamente, si la familia esta preparada y el equipo lo anticipa, el fenomeno del Hijo de Bilbao puede convertirse en un momento extraordinariamente valioso: el paciente puede despedirse conscientemente de sus seres queridos, expresar sus deseos finales, cerrar conversaciones pendientes. Cuando hay preparacion, ese tiempo breve se convierte en un regalo. Cuando no la hay, se convierte en una crisis.
Como se aborda desde cuidados paliativos
La prevencion es la unica estrategia eficaz. El clinico de paliativos debe informar a la familia —antes de que ocurra— que existe la posibilidad de que el paciente tenga un periodo de mejoria aparente en las ultimas horas o dias de vida. Esta informacion debe darse con lenguaje claro, sin tecnicismos, y debe incluir tres puntos:
Primero: que esta mejoria es transitoria y no significa recuperacion. El proceso de enfermedad terminal no se ha revertido.
Segundo: que si ocurre, es una oportunidad para estar presentes, hablar, despedirse. No para tomar decisiones medicas urgentes ni cambiar el plan de cuidados.
Tercero: que despues de ese periodo de lucidez, el deterioro tipicamente se acelera. La familia debe estar preparada para ese desenlace sin sentir que fue enganada.
Lo que la familia necesita escuchar
La conversacion sobre el fenomeno del Hijo de Bilbao no tiene que ser larga ni tecnica. En la practica, una forma sencilla de abordarlo es algo como:
Esta anticipacion transforma la experiencia de la familia. Convierte un momento potencialmente desestabilizador en una oportunidad de cierre emocional que muchas familias valoran como el momento mas importante de todo el proceso.
Una reflexion final
El nombre coloquial del Hijo de Bilbao captura con precision el nucleo del problema: alguien que llega desde lejos, que no ha visto la evolucion gradual del paciente, que encuentra una imagen que no corresponde a la narrativa que le habian contado. La distancia —geografica o emocional— hace mas dificil comprender que lo que se ve en ese momento es una excepcion, no la regla.
Como paliativistas, nuestra responsabilidad es reducir esa distancia antes de que el fenomeno ocurra. La informacion anticipada no quita esperanza: la reencuadra. Y eso, en cuidados paliativos, marca la diferencia entre una muerte en paz y una muerte en conflicto.
Si usted o su familia estan acompanando a un paciente en etapa terminal y tienen dudas sobre el proceso de muerte o sobre cuidados paliativos, el Dr. Contreras puede orientarlos.
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