Enfermedades crónicas — Dr. Salvador Contreras Cornejo
Hay pacientes con presión arterial de 180 que se sienten perfectamente bien. Eso no significa que estén a salvo. Significa que el daño avanza en silencio mientras el cuerpo se adapta a algo que no debería tolerar.
La hipertensión arterial es llamada «el asesino silencioso» precisamente porque no duele. No marea en la mayoría de los casos. No genera síntomas que obliguen al paciente a detenerse. Y esa ausencia de señales es exactamente lo que la hace tan peligrosa.
Por qué el paciente que se siente bien es el más preocupante
Cuando la presión arterial lleva meses o años elevada, el cuerpo se adapta. Los vasos sanguíneos se vuelven más rígidos, el corazón trabaja con mayor esfuerzo, y el sistema nervioso se acostumbra a ese estado. El resultado es que el paciente genuinamente no siente nada anormal, aunque su presión esté en niveles que están dañando órganos.
El problema es cuando ese paciente llega a la consulta solo si tiene síntomas. Si no tiene síntomas, no va. Y si no va, nadie mide su presión. Y si nadie mide su presión, el daño sigue acumulándose hasta que se manifiesta en forma de infarto, evento vascular cerebral o insuficiencia renal.
Qué dañan años de presión alta sin control
La presión arterial elevada sostenida daña de forma silenciosa varios órganos al mismo tiempo. El corazón se engrosa y trabaja mal, lo que puede derivar en insuficiencia cardíaca. Las arterias se endurecen y se vuelven más susceptibles a bloquearse, lo que aumenta el riesgo de infarto. Los riñones filtran menos bien, y con el tiempo la función renal se deteriora. Los vasos del cerebro se debilitan, y el riesgo de un evento vascular cerebral crece significativamente. Incluso la visión puede afectarse por cambios en los vasos de la retina.
Todo esto ocurre mientras el paciente sigue sintiéndose bien.
Cuándo sí hay síntomas
Algunos pacientes con hipertensión sí tienen señales, aunque las atribuyen a otras causas. Dolor de cabeza al despertar, especialmente en la nuca. Zumbido en los oídos. Visión borrosa transitoria. Cansancio inusual. Palpitaciones. Ninguno de estos síntomas es exclusivo de la presión alta, pero cuando aparecen en una persona que no se mide la presión regularmente, merece una evaluación.
La medición correcta de la presión arterial requiere técnica adecuada: reposo previo de al menos cinco minutos, posición correcta, equipo calibrado. Una sola medición elevada no diagnostica hipertensión, pero sí justifica seguimiento.
Lo que puede hacer hoy
Si tiene más de 40 años y no se mide la presión de forma regular, este es el momento. Si tiene antecedentes familiares de hipertensión, diabetes o enfermedad cardiovascular, el riesgo es mayor y el seguimiento debe ser más frecuente. Si ya tiene diagnóstico de hipertensión y no toma su tratamiento de forma constante porque “se siente bien”, esa es precisamente la razón por la que necesita tomarlo.
El control de la presión arterial no se trata de cómo se siente el paciente hoy. Se trata de proteger el corazón, el cerebro y los riñones para los próximos diez, veinte o treinta años.
Si no sabe cuál es su presión arterial o quiere una valoración cardiovascular completa, el Dr. Contreras puede ayudarle.
Consultar por WhatsApp Agendar consulta