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Diabetes y riñón: por qué van juntos y cómo frenar el daño a tiempo

Enfermedades crónicas — Dr. Salvador Contreras Cornejo

La diabetes y el daño renal van juntos con tanta frecuencia que tienen nombre propio: nefropatía diabética. Es la causa más común de enfermedad renal crónica en México y una de las principales razones por las que los pacientes llegan a diálisis. Pero tiene un largo periodo en que puede frenarse.

La relación entre diabetes y riñón no es una coincidencia ni mala suerte. Es una consecuencia directa y predecible de la glucosa elevada sostenida sobre los vasos que filtran la sangre dentro del riñón. Entender esta relación es el primer paso para actuar antes de que el daño sea irreversible.

Cómo la diabetes daña el riñón paso a paso

Los riñones contienen millones de pequeños filtros llamados glomérulos, formados por capilares muy finos. La glucosa elevada crónica daña esos capilares de dos formas: engrosa sus paredes y las hace más permeables, permitiendo que proteínas como la albúmina pasen a la orina cuando normalmente no deberían, y genera inflamación que con el tiempo destruye los filtros de forma irreversible.

La primera señal detectable es la microalbuminuria: presencia de albúmina en orina en cantidades pequeñas que aún no alteran la creatinina. Este estadio es el momento ideal para intervenir porque el daño todavía puede frenarse significativamente con el tratamiento correcto.

«El mejor momento para tratar la nefropatía diabética es cuando todavía no da síntomas. Para cuando la creatinina sube y el paciente empieza a sentirse mal, el daño ya es considerable.»

Por qué la hipertensión acelera todo

La mayoría de los pacientes con diabetes tipo 2 también tienen hipertensión arterial. Y la combinación de ambas sobre el riñón es particularmente destructiva. La presión alta genera mayor fuerza dentro de los glomérulos, acelerando su deterioro. Por eso el control de la presión arterial en el paciente diabético no es opcional: es tan importante como el control de la glucosa para proteger los riñones.

Los medicamentos de primera elección para la hipertensión en el paciente con diabetes y daño renal son los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina o los antagonistas del receptor de angiotensina, porque además de bajar la presión tienen efecto protector directo sobre el riñón.

Los iSGLT2: una herramienta nueva con efecto protector real

En los últimos años, los inhibidores del SGLT2 como dapagliflozina, empagliflozina y canagliflozina han demostrado en estudios clínicos de alto nivel que reducen de forma significativa la progresión de la enfermedad renal en pacientes diabéticos, independientemente de su efecto sobre la glucosa. Son actualmente parte del tratamiento recomendado para pacientes con nefropatía diabética cuando no hay contraindicaciones.

Qué estudios necesita si tiene diabetes

Si tiene diabetes, necesita al menos una vez al año: creatinina con cálculo de la tasa de filtración glomerular, microalbuminuria en orina de primera mañana, perfil lipídico, hemoglobina glucosilada y presión arterial en cada consulta. Estos estudios están disponibles en LabVital Apatzingán y permiten detectar y seguir el daño renal desde sus etapas más tempranas.

Si tiene diabetes y no le han revisado los riñones recientemente, o si ya tiene diagnóstico de nefropatía diabética, el Dr. Contreras puede orientarle.

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