Recursos de salud

Riesgo quirúrgico: qué significa antes de una cirugía

Cuando una persona va a entrar a quirófano, una de las preguntas más importantes no es solamente: «¿me pueden operar?».

La pregunta correcta suele ser más amplia: ¿en qué condiciones llega mi cuerpo a la cirugía y qué riesgos se pueden anticipar, explicar o corregir antes del procedimiento?

Para eso sirve la valoración preoperatoria. No es un trámite ni una lista fija de estudios. Es una evaluación médica que ayuda a estimar el riesgo quirúrgico, revisar el estado actual de salud y decidir si conviene operar en ese momento, diferir la cirugía para optimizar alguna condición, o proceder entendiendo claramente los riesgos y beneficios.

Qué es el riesgo quirúrgico

El riesgo quirúrgico es una estimación médica de la probabilidad de que un paciente presente complicaciones antes, durante o después de una cirugía.

No depende de un solo dato. Se construye revisando varios elementos:

  • la edad del paciente,
  • sus enfermedades previas,
  • su condición física actual,
  • sus medicamentos,
  • sus antecedentes quirúrgicos,
  • sus estudios recientes,
  • el tipo de cirugía,
  • el tipo de anestesia,
  • la urgencia del procedimiento,
  • y el estado bioquímico del paciente.

Por eso dos personas que van a la misma cirugía pueden tener riesgos distintos. Y también por eso no todos los pacientes necesitan exactamente los mismos estudios.

Para qué sirve saber el riesgo antes de operar

Conocer el riesgo no significa asustar al paciente. Tampoco significa cancelar cirugías por sistema. Sirve para tomar mejores decisiones.

En una cirugía electiva, por ejemplo, la valoración puede detectar una condición que conviene corregir antes de operar. Un paciente con diabetes y descontrol glucémico importante puede tener mejor oportunidad de evolucionar bien si primero se optimiza su control metabólico y la cirugía se difiere cuando sea posible.

En otros casos, el procedimiento no puede esperar. Si la enfermedad de fondo pone en riesgo la vida o amenaza una función importante, el beneficio de operar puede superar el riesgo, aunque el paciente no esté en condiciones ideales. En esa situación, la valoración ayuda a que el paciente, su familia y el equipo tratante entiendan el escenario con mayor claridad.

La valoración preoperatoria no busca riesgo cero

Una cirugía siempre tiene algún grado de riesgo. La valoración preoperatoria no promete eliminarlo.

Su objetivo es:

  • identificar el estado de salud del paciente,
  • estimar el riesgo quirúrgico,
  • detectar puntos modificables,
  • optimizar lo que pueda corregirse,
  • comunicar riesgos de forma entendible,
  • y apoyar la decisión entre paciente, médico tratante, cirujano y anestesiólogo.

En otras palabras: no se trata de garantizar que nada pasará. Se trata de llegar a la cirugía con la mejor información posible.

Quiénes requieren valoración antes de una cirugía

De acuerdo con la buena práctica médica y las guías mexicanas de valoración preoperatoria, la evaluación es necesaria en:

  • todo adulto sano mayor de 40 años que va a ser sometido a una cirugía dentro de quirófano;
  • adultos de cualquier edad con enfermedades crónicas o degenerativas;
  • pacientes con cardiopatías, hipertensión arterial, diabetes, enfermedad renal, enfermedades metabólicas o inmunológicas;
  • personas con antecedente de complicaciones anestésicas o quirúrgicas;
  • adultos mayores, pacientes frágiles o personas en contexto paliativo donde la decisión quirúrgica debe valorar también calidad de vida.

A partir de los 40 años pueden existir enfermedades ocultas que no dan síntomas. Una revisión detallada y estudios bioquímicos adecuados pueden encontrar condiciones que cambien la preparación, el momento de la cirugía o el plan de vigilancia.

Esto no sustituye la indicación del cirujano o anestesiólogo. Es una forma de ordenar la evaluación médica antes del procedimiento.

Cuando el riesgo puede modificar la decisión

La valoración puede cambiar el plan en varios sentidos.

Puede confirmar que el paciente está en condiciones razonables para continuar con el proceso quirúrgico.

Puede mostrar que hay algo que conviene corregir antes: glucosa elevada, presión arterial mal controlada, anemia, alteraciones renales, síntomas cardíacos no estudiados, infecciones activas o medicamentos que requieren revisión por el equipo tratante.

También puede ayudar a decidir que, aunque el riesgo sea alto, el beneficio esperado justifica proceder. Esto ocurre especialmente cuando la cirugía es prioritaria o cuando busca aliviar sufrimiento, mejorar movilidad, controlar síntomas o mejorar calidad de vida en un contexto paliativo.

Riesgo bajo, intermedio o alto: qué debe entender el paciente

Cuando un médico habla de riesgo bajo, intermedio o alto, no está dando una garantía absoluta. Está comunicando una estimación basada en la condición del paciente y el tipo de procedimiento.

Un riesgo bajo no significa riesgo cero.

Un riesgo alto no significa que la cirugía esté prohibida.

Lo importante es entender:

  • qué complicaciones son más probables,
  • qué puede hacerse para reducirlas,
  • qué datos deben vigilarse,
  • qué decisiones deben tomarse antes de operar,
  • y si el beneficio de la cirugía justifica el riesgo.

Qué preguntas conviene hacer durante la valoración

Antes de una cirugía, el paciente puede preguntar:

  • ¿Cuál es mi riesgo quirúrgico general?
  • ¿Hay algo que deba corregirse antes de operar?
  • ¿Mis enfermedades crónicas están suficientemente controladas?
  • ¿Necesito algún estudio adicional?
  • ¿Mis medicamentos requieren revisión por el equipo tratante?
  • ¿La cirugía puede esperar o es prioritaria?
  • ¿Qué signos de alarma debo conocer antes del procedimiento?

Estas preguntas no reemplazan la consulta, pero ayudan a que la valoración sea más clara y útil.

Cuándo agendar una valoración preoperatoria

Si ya tienes una cirugía programada o estás en proceso de decidir un procedimiento, conviene agendar la valoración con tiempo, especialmente si tienes más de 40 años o vives con una enfermedad crónica.

Mientras más anticipada sea la evaluación, más oportunidad existe de corregir condiciones modificables antes de entrar a quirófano.

¿Tienes dudas sobre tu cirugía?

Escribe al Dr. Salvador por WhatsApp y agenda tu valoración preoperatoria.

Escribir por WhatsApp →

También puedes conocer más sobre el servicio en la página de valoración preoperatoria.

Preguntas frecuentes

¿El riesgo quirúrgico significa que me van a autorizar o rechazar la cirugía?

No exactamente. El riesgo quirúrgico ayuda a entender en qué condiciones llega el paciente a la cirugía y qué tan conveniente es proceder, diferir u optimizar alguna condición antes del procedimiento.

Si mi riesgo es alto, ¿ya no me puedo operar?

No necesariamente. Hay cirugías que deben realizarse aunque el riesgo sea elevado porque el beneficio supera el peligro de no operar. Esa decisión debe tomarse con el equipo tratante y con información clara.

¿Todos los pacientes necesitan los mismos estudios preoperatorios?

No. Los estudios dependen de la edad, enfermedades previas, síntomas, tipo de cirugía, tipo de anestesia y condición actual del paciente.

¿Una valoración preoperatoria elimina el riesgo de complicaciones?

No. Ayuda a identificar, comunicar y reducir riesgos modificables cuando es posible, pero no puede garantizar que no existan complicaciones.

¿Debo hacerla aunque me sienta sano?

Si tienes más de 40 años y vas a entrar a quirófano, sí. También se recomienda en adultos de cualquier edad que viven con enfermedades crónicas o degenerativas.


Este contenido es informativo y no sustituye una valoración médica personalizada.

Dr. Salvador Contreras Cornejo

¿Tiene dudas sobre
su caso específico?

La información de este artículo es orientativa. Para diagnóstico y tratamiento personalizado, agende su consulta directamente con el Dr. Contreras.

Agendar consulta o preguntar por WhatsApp →

Descubre más desde Dr. Salvador Contreras Cornejo

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo